lunes, 24 de abril de 2017

Moby Dick

Moby Dick

Autores: Pierre Alary (guion), Olivier Jouvray (dibujo y color)
Editorial: Dibbuks
Formato: 124 páginas, a color, tapa dura.
Año de publicación: 2014
Precio: 18€








El joven Ismael y su misterioso amigo Queequeg han acudido a la villa portuaria de Pequod buscando enrolarse en un barco ballenero y embarcarse en una travesía con la que espantar a sus respectivos fantasmas personales. Durante meses deberán vivir a bordo del buque capitaneado por el torturado Capitán Ahab, un hombre corroído por la sed de venganza, cuya locura les lanzará hacia una frenética persecución en pos de la diabólica ballena blanca conocida como Moby Dick.

Por todos es sabio que la tarea de adaptar respetuosamente una novela a algún otro medio narrativo nunca ha sido tarea fácil, más todavía si estamos hablando de una obra tan célebre como lo es “Moby Dick”, un auténtico clásico de la literatura universal; por lo que intentar trasladar su historia al lenguaje de la historieta podría tildarse de auténtica temeridad, cuyo resultado quedaría expuesto al meticuloso análisis de los millones de lectores que la magna obra de Herman Melville tiene a lo largo y ancho del globo. Pero como a la temeridad y la valentía las separa una delgada línea, no han faltado a lo largo de la historia intrépidos voluntarios dispuestos a llevar a buen puerto semejante tarea.

En esta ocasión son Pierre Alary (a quien ya conocemos por títulos como “Lincoln”) y Olivier Jouvray (dibujante de “Simbad” y “Silas Corey”) quienes nos proponen esta libre adaptación de la obra de Melville, en un ejercicio artístico con el que, por otra parte, pretenden acercar la célebre obra a un nuevo público. Una tarea nada fácil, teniendo en cuenta la necesidad de adaptar el texto original a un nuevo formato de 124 páginas; pero lo cierto es que Alary logra condensar en este cómic la esencia de la obra original, aun teniendo en cuenta la inevitable pérdida del discurso moral, siendo respetuoso con el retrato psicológico de todos sus personajes y conduciendo eficientemente esta tormentosa historia que versa acerca de los demonios interiores del hombre.
   

Poco más podemos decir en realidad que no se sepa ya sobre la historia de la maldita ballena blanca, pero cabe destacar en esta ocasión, la gran labor del dibujante francés Olivier Jouvray, cuyas manos aportan para la ocasión unas magníficas páginas, con un dibujo de estilo abocetado, que aunque en un principio pueda confundir, se descubre finalmente como una de sus mayores virtudes, cuya riqueza de detalles se habría perdido si se hubiera optado por una línea más limpia y definida. Todo ello acompañado por unas lacónicas paletas de colores con las que completa las atmósferas y una puesta en escena que va ganando en dinamismo a medida que avanza la historia.

La publicación de este título en España llegó de manos de Dibbuks, en un tomo de tapa dura, al precio de 18€.

En definitiva, una nueva oportunidad para acercarse a este clásico americano desde un nuevo punto de vista. Y un título al que esta semana le quiero conceder mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.


jueves, 20 de abril de 2017

Entrevista a Xulia Pisón


Para quienes todavía no la conozcan, Xulia Pisón es una de las autoras más prometedoras del venidero panorama comiquero. Esta chica que viene pisando fuerte en el panorama de la BD gallega y con muchas ganas de lanzarse al nacional, cuenta entre sus méritos con ser ganadora del certamen Xuventude Crea; apasionada fanzinera creadora de McCactus, está metida en todos los fregados y festivales de autoedición y ahora está presentando su trabajo recopilatorio, con prólogo de David Rubín,  titulado “( – 1)”, que publica gracias a Alita Comics.
Aprovechando su parada en la ciudad de Pontevedra durante su pequeña gira de presentación, aprovechamos para hacerle una breve entrevista con la intención de conocerla un poco más.

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Hola Xulia, parece que entre los fanzines y este trabajo le estás cogiendo el gusto a esto de la autoedición ¿Hay algo de masoquismo por seguir un camino tan sufrido o es pasión pura y dura que busca el camino por el que salir?

Yo creo que es más necesidad que otra cosa. Cuando saqué el McCactus yo solo quería tener un cómic hecho en formato físico, porque bueno, es distinto tener el tacto del papel y ver tu propio libro, aunque sea en fotocopias, que subir cosas a internet. Entonces… sí, con el tema de los fanzines, obviamente si tuviera la oportunidad de publicar en una editorial pues no lo dudaría, pero los fanzines son eso… Para mí son más una necesidad o un medio para expresarme que amor al sufrimiento por hacerlos (risas).

Una vez más me encuentro con una valiente apuesta por la vocación y esa pasión de la que hablas. En tu caso habías estudiado enfermería y ejercido durante varios años la profesión, pero se acabó tu camino por ese lado y decidiste apostar por tu pasión… contar historias y dibujar ¿Cómo surge todo esto?

Pues bueno, dibujando llevaba toda la vida, pero nunca me atreví a hacer nada. Cuando tuve la oportunidad con dieciocho años, cuando estás decidiendo qué hacer con tu vida, pues tenía demasiado miedo y veía que todo el mundo dibujaba mejor que yo y pensé… no, yo no puedo hacer Bellas Artes. Y así, por circunstancias de la vida acabé estudiando enfermería, porque me tiraba bastante el rollo sanitario. Pero bueno… entras en el mundo laboral, empiezas a ganar dinero y ya enganchas. Estuve seis años trabajando, pero llegó un momento en que me di cuenta que no era lo mío, no era una profesión que me gustara especialmente… tampoco es que me disgustara, pero bueno, no era lo mío. Así que se juntaron una serie de circunstancias personales y me dije… es ahora o nunca, voy a intentarlo y si no lo consigo pues ya se verá. Y así es como llegué aquí. Me metí en un curso de cómic con Alberto Guitián y me entró el gusanillo. Empecé a hacer las tiras de McCactus sin mayor intención y me hicieron tanta gracia que decidí seguir con el fanzine entero.

Y ahora que presentas este ( – 1), cuéntanos en qué consiste.

Es una recopilación de las historias que hice a lo largo de los últimos años. Son historias cortas todas ellas, cada una de su padre y de su madre, pero con un hilo conductor que yo creo que es el miedo humano a la muerte y a la soledad, a recorrer nuevos caminos. Que además creo que es algo que enlaza con mi decisión vital de empezar a hacer cómic y dejar la enfermería. Así que en cierto modo es un estudio de las relaciones y los caminos que a veces tenemos que hacer solos, a pesar de que puedan dar miedo.

Como decíamos antes, estás muy metida en el mundo fanzinero e incluso vas haciendo tus primeros contactos con… entre comillas, tus padrinos en el mundo del cómic, que te aconsejan o con los que intercambias opiniones… ¿Te animan mucho? ¿Cuál sería el siguiente paso a dar en este mundo?

Pues ahora mismo estoy con el proyecto final del ciclo de ilustración que comencé hace dos años. Es mi oportunidad para meterme a hacer algo más largo, una historia de unas cincuenta páginas, que sería el siguiente paso lógico después de las catorce páginas que creo que hasta ahora son mi máximo en una de las historias de astronautas aquí incluidas (risas). Y bueno, a ver qué pasa. Yo, como en todo, me meto de cabeza a ver si logro hacer las cosas y cuando estoy metida en faena sigo para delante, mejor o peor, pero empezaré a hacer esta historia larga y a ver qué pasa con ella. Ya veremos si la gente está interesada. Pero del nuevo proyecto prefiero no comentar mucho, me da miedo gafarlo (risas).


¿Crees que el fanzine sigue siendo el mejor camino del autor novel para darse a conocer y comenzar en el mundo del cómic?

Si hay una manera mejor, que alguien me la chive (risas). No lo sé, quizás ahora con internet la autoedición no es necesaria para que te conozcan. Hay muchos ejemplos de gente que triunfó a través de las RR.SS. Pero las redes requieren un nivel alto de mantenimiento, hay gente que vale para eso, a mi me da demasiada pereza... Y además en internet se pierde esa magia del papel. Creo que el tema del fanzine es más una cuestión de fetichismo, de la posesión del objeto. Algo parecido pasa en la música, con los vinilos, ahora que existen mil plataformas para escucharla online. Somos coleccionistas y acumuladores de chismes por naturaleza (risas).

Por lo que parece, tienes gusto por la ciencia ficción para contar tus historias.

En realidad no importa donde pongas una historia si es buena, porque pueden funcionar igual tanto si son en el espacio, o en una carreta de vaqueros. Si la historia es suficientemente buena y tiene ese factor humano, que es lo que a mí me resulta tan interesante de contar, no importa dónde la desarrolles, va a funcionar siempre. Obviamente me gusta la ciencia ficción, así que por qué no. También me da más oportunidades de hacer cosas que no podría hacer en otros mundos.

Conociendo un poco más tu trabajo en internet y las redes sociales he quedado gratamente sorprendido con el estilo tan depurado que tienes. No sabría cómo definir esa mezcla entre cómic americano mezclado con tu propia personalidad ¿Cuáles dirías que son tus influencias en este sentido?

Pues en mi estilo de dibujo… realmente es tan personal, que no puedo huir de él ni cuando quiero. Hay mucha gente que es capaz de hacer mil estilos e imitarlos, pero yo soy frustrantemente incapaz de cambiarlo. Lo he mejorado un montón en los últimos dos años, pero sigo siendo yo, es imposible escapar de eso. Además, como te decía, al entrar tarde en el mundo del cómic, la mayor parte de mis influencias artísticas provienen de otros sitios, del mundo literario y cinematográfico, como con Sam Shepard, dramaturgo, actor y escritor, que para mí es uno de los genios contemporáneos; Eastwood o Spielberg en el cine. En cuanto a cómic, están por ejemplo Craigh Thompson, que me encanta como dibuja, con ese estilo súper suelto; también Blutch, Frederik Peeters. Además, claro está, gente que tenemos en el país, como Emma Ríos o David Rubín, que al fin y al cabo son los que más me aconsejan, porque como hablas y tienes relación con ellos es imposible que de algún modo no te influencien. Hay muchos más y nunca me acuerdo de todos. Pero lo más importante para mí, mi principal musa y mi fuente de inspiración más esencial es sin duda la música.

Como sueles decir, tienes una forma algo impulsiva a la hora de afrontar un trabajo y prefieres ponerte a dibujar inmediatamente ¿Te resulta más conflictiva la elaboración de los guiones?

Tengo problemas con ser metódica y ser organizada. Efectivamente yo empiezo a dibujar y de pronto me encuentro con que tengo una página estupenda hecha y me pregunto… ¿Para qué? Si no tengo nada más que hacer con esto… Porque no tengo una historia detrás, o porque simplemente quería hacer algo de una página. Entonces me cuesta bastante ponerme a escribir un guion y elaborar una estructura de las páginas. Sí, me cuesta muchísimo seguir esos pasos. Yo me lanzo a dibujar, que es lo que a mí realmente me gusta y después siempre tengo que cambiar cosas sobre la marcha, porque el guion que hago a posteriori no funciona. Tengo o tenía un método bastante caótico y ahora intento esforzarme en hacer bien las cosas, estoy haciendo los deberes (risas). No se trata tanto del guion o del dibujo… más bien de llevar las cosas como tengo que llevarlas, primero una cosa y luego otra, no mezclar todo el proceso… Y bueno así va saliendo (risas).


Voy a cambiar de tema un poco bruscamente, pero ya que eres la primera mujer a la que tengo ocasión de entrevistar… te ha tocado.

Vaya por Dios (risas).

… en realidad no sé si es una pregunta que sobra a estas alturas de la película, pero… se sigue hablando mucho de la escasa visibilidad de las mujeres autoras, como en el caso de la última edición del Salón de Barcelona sin ir más lejos ¿Hay que seguir preguntando por el papel de la mujer en el mundo del cómic o ya es una pregunta algo rancia? ¿Qué opinas?

Es la primera vez que me preguntan por este tema, así que… Yo creo que reivindicar el papel de la mujer tiene que hacerse en todos los ámbitos, sigue y seguirá teniendo que hacerse durante mucho tiempo. Se ve que las cosas no funcionan… ¿Cuántas autoras habrá en la actualidad? y de una calidad alucinante además; ¿en el caso del Salón de Barcelona cuántas estaban representadas?… muy pocas. Entonces sí que hay que reivindicarlo obviamente. De alguna manera también veo que este problema me ha pasado un poco a mí, todo lo que hago no lo hago pensando en si soy mujer, lo hago y punto, pero luego, cuando te mueves por ahí con tu trabajo y alguien se te acerca y dice… Pero eres chica… dibujas muy bien para ser chica… Lo que quiero decir es que cuando trabajas, como cualquier otra persona, lo haces en un estado mental asexual, pero cuando te encuentras en esta situación y enseñas tu trabajo parece que de pronto solo se fijaran en eso.
Yo no soy consciente de nada de eso a la hora de dibujar o escribir mis historias. Si la mayoría de mis personajes protagonistas son masculinos es porque coincidió así, quizás el siguiente sea una mujer, pero no es algo en lo que piense. Así que la cuestión no es lo que hagan las autoras, es lo que la gente les ponga encima por ser chicas. A un hombre seguramente no le harías esta pregunta, que no digo que esté mal hecha, todo lo contrario, pero esa es la cuestión, que hay que hablar de ello y ponerlo en valor. A veces cuesta más esfuerzo llegar a donde estamos, también siendo autoras.

No te voy a torturar mucho más, así que ahí va la última pregunta… aunque parezca propia de una entrevista de trabajo ¿Dónde te ves de aquí a cinco años?

Mi má… pues ojalá que esté publicando algo mío. Ojalá que sea antes incluso (risas). Espero tener una buena historia larga que contarle al mundo.

Pues esperemos que así sea, aguardaremos impacientes. Gracias por tu tiempo Xulia y mucha suerte.

Gracias a ti.

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Una vez más mis agracedimientos a Xulia Pisón y a la Librería Paz por hacer posible este encuentro.

martes, 4 de abril de 2017

The Ghost in the Shell

The ghost in the shell (nueva edición)

Autor: Masamune Shirow
Editorial: Planeta Cómic
Formato: 352 páginas, color + blanco y negro, tapa dura.
Año de publicación: 2017
Precio: 17,95€







La Mayor Motoko Kusanagi, una ciborg medio humana, es miembro del Grupo 9 de la policía, dedicado a combatir los delitos tecnológicos. Dotada de un cuerpo artificial y un cerebro mejorado por la ciencia realiza proezas sobrehumanas, necesarias en su deber policial. Pero en su más reciente caso deberá enfrentarse a un misterioso hacker, que preocupantemente es capaz de piratear y manipular a otros individuos, y ahora está interfiriendo en delicados asuntos de estado ¿Quién es el hacker conocido como el Titiritero? ¿Y cuáles son sus intenciones?

Coincidiendo con el estreno mundial de la última adaptación cinematográfica en imagen real, Planeta Cómic ha traído hasta nuestras estanterías la nueva y esperada edición de “The ghost in the Shell”, el célebre manga creado por Masamune Shirow hace ahora casi treinta años. Un memorable título que consolidó el género del ciberpunk allá por la década de los 90 y que tanto marcaría a posteriores artistas en diferentes medios.
Esta revisada reedición llega envuelta en un cierto halo de polémica. Y es que a los y las fans más irredentos/as no se les ha escapado el detalle de que en la presente reedición han sido eliminadas varias páginas de alta carga sexual existentes en anteriores ediciones, en las que se reproducían escenas explícitas de sexo lésbico. Lejos de hablar de censura, la explicación oficial es que se trata de una petición del propio autor, quien impuso la eliminación de la escena como requisito indispensable para permitir las reediciones americanas y europeas, aludiendo que no aportaban nada a la trama principal de la historia.

Polémicas aparte, este detalle no desmerece al conjunto de la obra, en la que, por otra parte, el gusto del autor por la sensualidad en el diseño de sus personajes sigue siendo claramente manifiesto. Pero es de importancia aclarar a los lectores potenciales lo que se van a encontrar entre manos. Por lo que cualquier fan insatisfecho deberá recurrir a otros métodos de búsqueda si desea hacerse con algún ejemplar de la edición del 2004.

Pero yendo al meollo de la cuestión ¿Qué nos encontramos en “The ghost in the Shell”? Pues como ya hemos mencionado anteriormente, se trata de una de las obras cumbre del ciberpunk, género tan en boga allá por los 80/90 y que el maestro Shirow tan bien ha explotado en otras obras como “Apple Seed” o “Dominion”.
Como los cánones del género mandan, la historia nos transporta a un futuro cercano, en una sociedad deshumanizada, donde el hombre ha puesto su fe en los avances tecnológicos, que han permitido entre otras cosas la propia mejora de la especie y donde los ciborgs y los humanos modificados están al orden del día. La Mayor Kusanagui forma parte de la Sección 9 de la policía, un grupo especial dedicado a combatir el crimen usando métodos poco ortodoxos y sin miedo a mancharse las manos de sangre. Durante sus investigaciones se verán envueltos en un turbio caso en el que deben perseguir al hacker conocido como El Titiritero, un misterioso personaje capaz de piratear e infiltrarse en el ghost (espíritu) de otros ciborgs y manipularlos a voluntad ¿Pero qué intenciones pueden mover al siniestro hacker?



Inteligentemente, el maestro Shirow pone su dibujo al servicio de una historia donde la meditación pesa tanto como la acción. Y es que el tono filosofal que nos adentra en cuestiones metafísicas es constante e intrínseco al relato en todo momento. A las espectaculares y brutales secuencias de acción le suceden meditados debates sobre la condición humana; siempre con el calculado discurso del mangaka, que por otra parte también puede hacerse confuso por momentos, aunque no exento de ciertas dosis de humor y erotismo con los que aliviar el tono general de la obra. No se trata por lo tanto de una obra fácil de digerir en un primer momento, al abrupto ritmo narrativo nipón hay que sumarle ciertos diálogos y anotaciones algo sobrecargadas de datos que podrían hacer perderse al lector si intenta absorberlos todos en una primera atacada. En cualquier caso, se trata de una lectura muy atractiva, que a pesar de todo atrapa desde el primer momento.

La nueva edición que nos trae Planeta Cómic aporta varias novedades en su formato. Obviando las ya mencionadas páginas suprimidas de contenido explícito, nos encontramos con un cuidado tomo en cartoné (tapa dura), en el que se incorporan más páginas a color con respecto a anteriores ediciones, que se siguen intercalando con una buena cantidad de páginas en blanco y negro. Además se ha respetado el sentido de lectura inverso oriental, así como una nueva traducción de los textos (buena falta hacía), que respeta también las onomatopeyas japonesas en sus viñetas. Un volumen muy completo que ha salido a la venta al precio de 17,95€.

No podía pasar por alto la ocasión para concederle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica, a tan magna obra del maestro Masamune Shirow. Muy recomendada para habituales del autor y de obligada lectura para los novatos en la materia.


martes, 21 de marzo de 2017

Dororo

Dororo

Autor: Osamu Tezuka (guion y dibujo).
Editorial: Debolsillo (Penguin Random House)
Formato: 844 páginas, blanco y negro, tapa blanda.
Año de publicación: 2016
Precio: 24,95€







Daigo Kagemitsu es un ambicioso samurái, quien corroído por sus ansias de poder ha decidido entregar a su hijo primogénito a 48 demonios a cambio de ver cumplido su deseo de conquistar el país. Al poco tiempo de sellar su pacto, nació un niño deforme, al que le faltaban 48 partes de su cuerpo. Asqueado por la abominación, su padre decidió arrojarlo al río, pero de alguna manera el pequeño logró sobrevivir y con el paso del tiempo llegó convertirse en un diestro espadachín llamado Hyakkimaru. Años después, con la ayuda del avispado Dororo, quien afirma ser el mejor ladrón de todo Japón, Hyakkimaru emprenderá un viaje a lo largo del cual se enfrentará no solo a los demonios que le arrebataron las partes del cuerpo, sino también a los fantasmas de su pasado y a toda la calaña corrupta que ha asolado el país.

Poco se puede decir a estas alturas sobre el maestro Osamu Tezuka que no haya sido dicho ya. El padre de Astroboy, considerado como el dios del manga en su país natal, es una figura clave que trascendió a las fronteras de Japón, reinventando el concepto del manga (cómic) a mediados del siglo pasado; salvador de toda una generación que se evadía del trágico presente que les había tocado vivir y se refugiaba en los esperanzadores mundos fantásticos imaginados por el autor. Hombe que elevó las cotas de lectura de manga a niveles inimaginables hasta entonces en todo el planeta y lograría dejar un legado de obras de lo más prolífico.
Por eso, es de extrañar que en pleno 2017 algunas de sus obras siguieran inéditas en nuestro país. Pero nunca es tarde para enmendar tal situación y gracias a la editorial Debolsillo, por fin ha llegado hasta nuestras estanterías una de sus obras más añoradas, “Dororo”.


Que el título de esta obra sea el de Dororo, podría dar lugar a cierta confusión, puesto que el peso principal de la historia recae en realidad sobre el rol del enigmático Hyakkimaru, un espadachín solitario que vagabundea por el país, luchando contra los yokai (monstruos) que se topa en su camino. Y es que su especial condición parece ser un auténtico imán para estas criaturas, que atormentan incesantemente su vida. Pero en su camino se topará con el pequeño Dororo, un huérfano granuja con ínfulas de grandeza, que asegura ser el mejor ladrón que haya conocido el país, aunque en realidad se trate más bien de un auténtico incordio que no parará de meterle en problemas o embarcarle en inesperadas aventuras en las que se irán conociendo tanto el uno al otro, como a sí mismos.

Tezuka revela en este relato su sentido del humor más genuino, capaz de romper la cuarta pared con velados guiños a su propia creación, introduciendo algunos homenajes a otros personajes de ficción, o riéndose de sí mismo con continuas referencias y anacronismos, en una serie de capítulos en los que las aventuras y sus resoluciones pueden llegar a resultar incluso algo ingenuas, al mismo tiempo que crueles y sangrientas. De hecho, el dibujo amable del maestro japonés siempre ha sido de una apariencia engañosa, con sus personajes de grandes ojos y figuras redondeadas, con una fachada que incluso desprende cierta inocencia, pudiendo hacer creer al lector novato que se encuentra ante una obra de corte infantil. Y en cierto modo así es, no deja de ser una obra concebida con cierta mentalidad infantil, pero dirigida hacia un público sin barreras de edad. Una historia sencilla pero atractiva, sin censuras pero apta para todos los públicos, que aun siguiendo los abruptos cánones de la narrativa nipona logra imprimir un dinamismo pasmoso a sus páginas y viñetas.

   

La editorial Debolsillo publicó a finales del pasado 2016 este tomo integral, de nada menos que 844 páginas, en formato de tapa blanda y lectura inversa (japonesa), al precio de 24,95€.

En definitiva, una lectura que dará para unas buenas horas de entretenimiento, recomendable tanto para los admiradores de Osamu Tezuka, como para los que se acerquen a su obra por primera vez. Y a la que esta semana le quiero otorgar mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.


martes, 14 de marzo de 2017

Paletos cabrones

Paletos cabrones 1. Aquí yace un hombre

Autores: Jason Aaron (guion), Jason Latour (dibujo).
Editorial: Planeta Cómic
Formato: 128 páginas, a color, tapa blanda.
Año de publicación: 2016
Precio: 14,95€






Tras cuarenta años de ausencia, el viejo Earl Tubb ha vuelto su ciudad natal para recoger las pocas pertenencias familiares que quedan en la antigua casa de su padre. En el condado de Craw, Alabama, hogar de la Boss BBQ, el equipo vencedor Runnin’ Rebs y un auténtico hervidero de paletos sureños, las cosas parecen no haber cambiado demasiado en todo ese tiempo… o quizás sí. El exitoso entrenador Euless Boss parece dirigir el lugar con mano de hierro, dirigiendo sus negocios turbios sin oposición. Pero Earl es un viejo demasiado testarudo como para hacer la vista gorda ante sus abusos…

“Southern bastards” en el original, retitulado aquí como “Paletos cabrones” quizás para evitar susceptibilidades y malinterpretaciones, es exactamente lo que su título promete, una historia de un género ya conocido por todos, sobre todo en el ámbito cinematográfico y que bien podríamos bautizar como un paleto western, o un redneck western… en fin, un drama criminal poblado de tíos duros y ambientado en un escenario opresivo y marginal tan genuino de los estados sureños de los USA.
La premisa no es nueva y hasta podría parecer incluso previsible, pero en realidad nos encontramos con un acertado relato salido de la mente de Jason Aaron, curtido autor del universo Marvel o de obras como Scalped, nativo de Alabama y buen conocedor de la idiosincrasia de sus tierras, quien tiene mucho que aportar a un género tan poco explorado en el mundo del cómic. Precisamente, partir de unos personajes ciertamente arquetípicos es lo que le ayuda a que la trama alcance un buen ritmo desde su comienzo, pudiendo dar paso así a la verdadera historia de interés, la de Earl Tubb, hijo del antiguo Sheriff del condado, quien en su juventud abandonó su sórdido hogar natal huyendo de la sombra de su rígido padre. Tras su vuelta a la ciudad, su odio hacia todo lo que tiene que ver con ella no logra sobreponerse a los valores de rectitud que aquel cabrón le inculcó. La apática población del lugar, aparentemente embobada con los éxitos deportivos de su equipo de football parece consentir que el turbio entrenador Euless Boss, un hombre que acumula tantos trofeos como cadáveres bajo las gradas, campe a sus anchas y maneje sus negocios turbios sin oposición. Se presenta así el conflicto moral de su protagonista, otro testarudo cabrón que no puede evitar convertirse en aquel a quien nunca quiso imitar. El hombre justo que sólo deseaba una breve estancia en su pueblo acabará topándose ahora con una sucesión de conflictos de consecuencias imprevisibles.

Pero esto no es más que el comienzo, el arco argumental de este primer número, concluye dando pie a una historia que promete crecer con resultados igualmente imprevisibles y que de hecho ya cuenta con un segundo tomo publicado.

   

El dibujo de Jason Latour, muy rudo en sus líneas y a pesar de ello muy preciso y certero, sin duda es otro de los grandes aciertos de este trabajo, que logra una perfecta puesta en escena, con sus personajes de facciones groseras y sus escenarios habituales cargados de personalidad e información. Mención aparte merece también el audaz ritmo narrativo que logra imprimir a sus viñetas, así como las amargas paletas de colores con los que construye y delimita los paisajes emocionales tan necesarios en esta historia.

Planeta Cómic es la responsable de la publicación de este título, en formato de tapa blanda (quizás algo endeble para mi gusto, si hubiera que señalar algún inconveniente) y que incluye entre sus extras una galería de portadas alternativas, una breve sección de bocetos, biografías de los autores y una curiosa receta de pastelitos fritos de manzana a cargo de la madre del autor. En la actualidad la serie consta de dos números publicados, al precio de 14,95€ cada uno.

En definitiva, una lectura más que recomendada, no en vano ha sido galardonada con los premios Eisner a mejor serie del año y al mejor guionista. Un título al que esta semana le quiero otorgar mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.


jueves, 9 de marzo de 2017

Usagi Yojimbo (integral vol.1)

Usagi Yojimbo (Fantagraphics Collection Vol.1)

Autor:
Stan Sakai
Editorial: Planeta Cómic
Formato: 584 páginas, blanco y negro, tapa blanda.
Año de publicación: 2017
Precio: 35€

Tras la muerte en batalla de su Señor, Miyamoto Usagi se ha visto convertido en un ronin, relegado a vagar por el país en un penoso periplo en el que se topará con inesperadas situaciones y peligros, con relaciones olvidadas del pasado y nuevos compañeros del camino. Una nueva vida en la que jugará el papel de justiciero errante.

Cuando hace treinta años Stan Sakai creó Usagi Yojimbo, no tenía pensado hacer una serie de animalitos, pretendía hacer un cómic histórico basado en personajes reales. Pero pronto, entre sus personajes aparecería un conejo con las orejas atadas, que daría un vuelco total a su obra. Esta saga nos transporta al Japón del siglo XVII, en un mundo habitado por animales antropomórficos, donde su protagonista Miyamoto Usagi, un conejo samurái, se ve avocado a una vida de vagabundeo como ronin tras la muerte en batalla de su señor.

Es hoy el día en que la edición integral nos permitirá disfrutar del orden de lectura correcto de la serie, conduciéndonos por la primera década de vida de Usagi, ya que originalmente, en España, la colección comenzó dando un brusco salto hasta los números en los que tenía lugar un cameo de las (por aquel entonces famosas) Tortugas Ninja, resultando en consecuencia una situación confusa e incluso algo caótica para nuevos lectores que se quisieran iniciar en este mundo de aventuras.
Ahora, por fin podemos conocer los orígenes del personaje de una forma lógica (además de poder apreciar la evolución en el dibujo del Sr. Sakai). Miyamoto Usagi, en su vagabundeo por el antiguo Japón irá progresivamente descubriéndonos su doloroso pasado como guardaespaldas de un señor feudal. Pero en su nueva vida como justiciero errante se irá encontrando un país peligroso y desestructurado: los bandidos y ronin sin escrúpulos atormentan a la población, las conspiraciones de poder se suceden e incluso descubrirá otros peligros de origen más... sobrenatural.

    

La de hoy es además una estupenda recomendación para todos los públicos, de hecho la serie de Stan Sakai ha sido galardonada en varias ocasiones con el Parent’s choice Award.
Aunque con un tono amable y apto para el público general, Usagi Yojimbo es un retrato fiel y documentado del turbulento Japón feudal y sus costumbres, que no llega a ser aburrido en su recreación. El gran Stan Sakai siempre ha conseguido incorporar a sus historias el folclore y tradición de su tierra natal, habiendo lugar para la épica, las aventuras, e incluso para lo fantástico y fantasmagórico, exponiendo un auténtico catálogo cultural que impregna cada una de sus viñetas. Y donde emblemáticos personajes tanto reales como ficticios salidos directamente de la cultura popular nipona tendrán también su contrapartida animal.

No tengáis duda de que en sus páginas disfrutaréis de un sinfín de divertidas aventuras, duelos a muerte, conspiraciones, picaresca, e historias de trágicos romances; conoceréis a su incómodo compañero de viajes Gen (un rinoceronte rudo y testarudo), a Jei (su diabólica némesis), a Zato-ino (adaptación del popular guerrero ciego Zatoichi), o a Cabra solitaria y su hijo (homenaje a Lobo solitario e hijo). El propio Usagi pasa por ser una libre interpretación del mítico Miyamoto Musashi, el paradigma por excelencia del samurái, metido en la piel de un jóven que ha debido abandonar su vida pasada para seguir el camino del guerrero, honorable y fiel a sus principios en un mundo que muchas veces parece haber perdido su escala de valores.

   

Planeta Cómic finalmente ha publicado este mes de enero un más que esperado... necesario, tomo integral de las aventuras de Usagi Yojimbo, donde se recopilan los primeros 7 números de la serie, esta vez en un formato de dimensiones mayores (168 x 257 mm), al precio de 35€. Y que pronto será completado por un segundo volumen, que en conjunto reunirá la primera década de historia del personaje, además de una colección con las portadas originales y jugosos extras como bocetos nunca publicados, una entrevista con Stan Sakai, cómo dibujar a Usagi y las dos historias de Usagi junto a las Tortugas Ninja. 

Nunca es tarde para conocer por primera vez las andanzas del ronin solitario y nunca es tarde para re-descubrir este clásico moderno. Por ello, esta semana he encontrado la ocasión perfecta para recomendaros su lectura y concederle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica ¡Abayo!


lunes, 27 de febrero de 2017

Entrevista a Fon


Alfonso Barreiro Carreño, más conocido entre sus colegas como Fon, decidió un buen día abandonar su carrera como ingeniero para aventurarse en el mundo artístico y acabar convirtiéndose en uno de los alumnos más aventajados de la escuela gallega de cómic O Garaxe Hermético. A finales del pasado año por fin pudimos presenciar la publicación de su primer trabajo profesional titulado “Curuxa: a voz de Azazel”, un relato de aventuras de corte infantil ambientado en un mundo fantástico, con el que aspira a conquistar a los lectores más pequeños de la casa. Como no podía ser de otra manera, nos desplazamos hasta las instalaciones de O Garaxe Hermético, donde nos recibieron con los brazos abiertos para poder entrevistar al autor, sobre el que recae la gran responsabilidad de abrir brecha como representante de la primera hornada de artistas salidos de la escuela. Y allí pudimos preguntarle por sus impresiones y su trabajo.

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Buenos días Fon, la verdad es que no sé muy bien por dónde empezar esta entrevista, se me ocurren demasiadas preguntas, pero creo que la más obvia es… ¿Cómo un ingeniero que ya ha superado la treintena decide pegar este salto hacia el mundo del cómic?

Bueno, la pregunta en este caso está acertada, porque yo siempre he leído mucho cómic y tenido mucha afición por el cómic. Y a pesar de estar trabajando como ingeniero siempre he mantenido mi afición de seguir haciendo mis pequeñas historietas, algo malas ellas, pero incluso llegué a tener un blog llamado Chou Cómics, en el que junto a unos amigos de Noia íbamos publicando nuestras tiras, chistes de monstruos, etc... O sea, que la afición siempre estuvo ahí. Qué pasa, que yo estudié una ingeniería un poco por desconocimiento de que me podía dedicar a ser dibujante.
A pesar de haber autores españoles yo no veía autores gallegos. Miguel Anxo Prado me gustaba, pero por aquel entonces no sabía que fuese de aquí. Recuerdo que me encantaba Azpiri, Carlos Jiménez, el cómic argentino, los Astérix, los Tintin, Spirou… pero para mí era algo que estaba muy lejos. Y entonces me metí como ingeniero y así estuve trabajando durante algo más de cinco años, durante un período en el que entraba y salía de esos trabajos, entré en una dinámica que consistía en trabajar un poco e ir al paro sucesivamente, pero cada vez el paro duraba más tiempo, no veía una seguridad o estabilidad. Hasta que un día, no recuerdo muy bien dónde, vi la noticia de la existencia de la escuela de cómic O Garaxe Hermético, así que investigué un poco, vine aquí, vi las instalaciones, vi que era algo real y serio y decidí apostar por esa pasión que me hervía por dentro y me pedía hacer historias. Y así pasó, se dieron las circunstancias en las que coincidió estar en el paro y la apertura de la escuela. Por supuesto si la escuela no fuera buena yo no estaría aquí, no seguiría, pero al ver que esto funcionaba… Incluso tuve algunas ofertas de empleo que tuve que rechazar durante ese tiempo. A pesar de todo no fue fácil, porque para acabar los estudios tuve que ir tirando de mis ahorros e incluso contar con ayuda de la familia. Pero me metí en esto por algo que había dentro de mí, llámalo pasión, llámalo enfermedad… Recuerdo a los profesores diciéndome, tú tienes auténtica necesidad de hacer historietas y contar historias. Y supongo que gracias a la escuela todo se empezó a convertir en una realidad.

Realmente eso es algo que admiro mucho, ese ejemplo de valentía y apuesta por la realización personal… Ahora visto en perspectiva, terminados los estudios y con tu primer trabajo publicado ¿cómo lo ves, mereció la pena?

Claro, mereció la pena, porque antes de terminar el segundo año ya me había dado de alta de autónomo como dibujante. Es decir, ya aparecieron las oportunidades de ir haciendo algún trabajo e ir metiéndome en el mundo. Entre ellos ilustré en “A viva voz” para Isabel Pichel. Estudié detenidamente la posibilidad de que fuese todo de forma oficial, haciéndome autónomo, e irme afianzándo un poco en el terreno. Por otra parte Kiko da Silva (director de O Garaxe Hermético) también nos había dado la oportunidad de trabajar a algunos alumnos cuando se hizo la revista juvenil del Xabarín Club. Algunos publicamos allí nuestras ilustraciones. También iba echándole una mano a Kiko en algunas cosas… Comencé como profesor de las actividades extraescolares para los chavales. Y finalmente saco un cómic, que fue premio de fin de carrera, con lo cual ya no solo saco un cómic, es decir, Kiko es editor y no publica un cómic porque sí, cobras como autor de tu trabajo. Ahora mismo estoy ya embarcado en un proyecto distinto que se llama Trogloditas, también infantil/juvenil y haciendo el guion de lo que será el segundo álbum de Curuxa. Así que las expectativas son buenas, trabajando con pasión veo que la cosa va tirando para delante, como en todo, si paras de trabajar no tendrás oportunidades.

Una profesión sacrificada, imagino…

Sí, cualquier trabajo te requiere muchas horas, la jornada laboral suele ser de ocho horas y a veces, dependiendo del trabajo, esas ocho horas pueden ser incluso más. Nosotros los dibujantes no vamos a una oficina, no hay un lugar de trabajo definido, ya no hay los estudios que había antes, quizás existan algunos autores que se junten, pero ya no están lugares como Bruguera… Entonces necesitas ser tú quien se levante y se ponga a trabajar, pero a veces es un poco complicado, porque sí que es cierto que no tienes un horario de trabajo definido y en ocasiones acabas haciendo muchas más horas, terminando de madrugada, o madrugando a diferentes horas… Pero lo importante es la constancia, imponerse ese mínimo de ocho horas diarias para que las paginas vayan saliendo. Yo en cuanto terminé este cómic ya me puse con el siguiente y de hecho ya está muy avanzado. Sí que es cierto que cuando decimos muchas horas, también hay que contar en ocasiones con fines de semana, noches… sí, es un trabajo de mucho sacrificio, pero al mismo tiempo muy gratificante, porque estás haciendo algo que te está aportando felicidad.

Me imagino que habría algunos autores de referencia que te conducirían hasta aquí.

Sí, en mi caso de pequeño leía mucho Mortadelo y Filemón, Pulgarcito de Jan me encantaba… pero digamos que este enamoramiento por querer hacer historieta desde pequeño me llegó con Dragon Ball (risas) y creo que fuimos muchos los que caímos con eso. Era un auténtico vicio pasarse el día con el lápiz en la mano haciendo dibujos de Son Goku. Y a partir de ahí empecé a hacer historietillas muy similares… así que sobre todo podemos señalar a Akira Toriyama. Creo que en Curuxa se nota muchísimo la influencia de Toriyama, con esa niña que emprende una aventura en un mundo mágico, con referencia a muchos de nuestros monstruos, en el que hay no solo personas, también gatos, fantasmas, mezcla de animales con personas. Creo que fue algo que salió sin querer hacerlo conscientemente. Después también leía mucho Cimoc, Creepy, 1984, empecé a descubrir más mundo después de Dragon Ball, conocí a Azpiri, todos los argentinos, El Eternauta, Miguel Anxo…

Vamos a habla un poco sobre tu primer trabajo “Curuxa: a voz de Azazel” ¿De qué trata?

Pues es la historia de una niña que es meiga (bruja). A los niños de su aldea y a ella les roban las voces porque hay unas brujas que están buscando una voz especial, una más mágica y más bonita, porque cuanto mejor es la voz de la bruja mejores son los conjuros que puede hacer. Por desgracia es una voz muy hermosa pero que pertenece a un demonio, algo que se menciona un poco a nivel de flashback y las brujas buscan desesperadamente esa voz. La bruja que la tenga será la más poderosa y no tendrá rival, sin un ánimo especial de ser malvadas, simplemente quieren esa voz para que nadie les pueda hacer sombra. Así Curuxa tiene que emprender la aventura de recuperar las voces, lo que pasa es que vive en un mundo mágico donde las brujas necesitan su voz para poder hacer su magia. Por lo tanto tendrá que ir encontrando el apoyo de sus compañeros. Y de ahí viene un poco la doble intención de esta historia, que a pesar de ser una aventura, no hay que olvidar que es para niños y niñas y hay que transmitirles un mensaje. En este caso Curuxa al tener esa impotencia de no poder hacer su magia, desea ser una persona igual que nosotros, ya que todos se meten con ella. Así irá conociendo una serie de amigos que la podrán ayudar para alcanzar sus objetivos. Ese mensaje de por qué nos apoyamos unos a otros es una cosa especialmente importante para mí, porque viendo mi propia experiencia, pienso que sin el apoyo del Garaxe Hermético o el de mi familia no habría llegado a hacer este cómic, mi pareja en algunas cosas me aguanta y en otras menos (risas) pero también ha sido súper importante, motivándome para lograrlo. Y entonces sentí que este cómic no era solo mío, sino que también se lo debía a todos ellos, fue un proceso de mejora continua gracias a todos ellos y ese es el mensaje que quería incluir aquí.

Resulta inevitable pensar en la mitología y folclore gallegos, ya que estamos hablando de brujas, hombres lobo… ¿Fue una elección muy consciente?

Pues sí, fue muy consciente porque también tengo mucha influencia por otra parte del mundo de la animación, especialmente del Estudio Ghibli de Miyazaki y Takahata. Y algo que hacen mucho allí y en la animación japonesa en general, es coger mucho de su cultura y folclore, cosas que a nosotros nos parecen novedosas y exóticas, pero allí son algo normal y cotidiano. Pensé que aquí en Galicia también teníamos muchas cosas que exportar y que podíamos sentirnos orgullosos de hacer referencia a lo nuestro. Y que por otro lado la gente de fuera vea que eso tan fantasioso en realidad es algo que existe y forma parte de nuestra cultura. Un poco por eso elegí hacer esas referencias a las brujas, la Santa Compaña, las aureanas del Miño… había muchas otras leyendas que quería meter pero se quedaron fuera, pero quedan ahí guardadas en la recámara para futuros trabajos. Pienso que es muy importante no olvidarse de quién eres, en este caso hablamos de Galicia y tenemos mucha cultura propia que podemos explotar, incluso el humor que tenemos es un humor muy goloso que también tiene su hueco. Y creo que es muy importante que un autor incluya cosas de él mismo y así reivindique toda esa cultura propia.

Me resulta también muy curioso que se te pregunte tanto por el hecho de que la protagonista sea una niña ¿Esa también fue una decisión meditada?

Variaciones en las páginas durante el proceso de creación.
Pues mira, aquí se nos suele pedir que hagamos un estudio de mercado, el tipo de cómic para qué editoriales es más adecuado, el público al que irá dirigido… Y coincidió que tengo una sobrina que es muy lectora, pero claro, todo lo que leía, salvo en literatura donde sí hay mucho personaje femenino, pues veía que no había mucho protagonista femenino, que la heroína fuera una niña… Y eso me hizo recapacitar. Quizás fuera buena idea hacer algo con lo que las niñas se pudieran identificar, aunque el realidad este cómic sea tanto para niños como para niñas, pero por eso decidí que la protagonista fuera ella, una niña, porque por más que lo pienso se me ocurren muy pocos ejemplos. Y los que hay son más bien roles secundarios. Si subimos un poco hacia el juvenil o adulto sí que empieza a haber más. Y en la situación actual donde se está reivindicando un poco más el papel de la mujer, me imagino que ha propiciado que se me pregunte más por eso, pero realmente no era mi intención, simplemente quería cubrir esa carencia de protagonistas niñas.

Como bien dices, es una obra destinada a un público infantil/juvenil, pero dejando un poco de lado esa visión más fría o desde el punto de vista profesional del estudio de mercado, imagino que en este caso también hay que mantener vivo a ese niño que llevamos dentro para saber dirigirse a este público en concreto, que por otra parte es muy exigente.

Sobre todo a nivel de lenguaje, a nivel de personajes es muy importante. En los primeros borradores que tenía de Curuxa me di cuenta de que era muy sosaina para los chavales de ahora, daba la impresión de que lo estaba escribiendo para niños de hace veinte años (risas). Me costó muchísimo, pero me ayudó el hecho de estar dando clases aquí a otros niños, porque podía observar un poco su manera de comportarse entre ellos, sus manías, su forma de hablar… A veces tenía miedo de hacer chistes que pudieran resultar de mal gusto u ofensivos, pero luego escuchándolos a ellos el que se escandalizaba era yo (risas). Así que tuve que llevarlo hacia otro lenguaje. Pero sí, ese niño que llevamos dentro yo siempre lo he seguido alimentando, sigo leyendo a Spirou, a Mortadelo, Astérix, los Pitufos, ya me he lanzado a comprar la nueva colección de Lucky Luke (risas) Y aunque me gusta el cómic adulto, posiblemente este otro sea el que más disfrute, por eso también estoy un poco ahí, porque es lo que me gusta.

Tras tu paso por la escuela conseguiste hacerte un hueco y ya es habitual verte ahora trabajado por aquí. Has dado el salto de alumno a profesor ¿A qué hay que tenerle más miedo, al papel en blanco o a los alumnos?

(Risas) pues yo creo que a los alumnos en blanco. Cuando tú te bloqueas conoces la manera de solucionarlo, pero cuando es un niño el que se bloquea es todo distinto. Tienes que conocerlos mucho, cuando empiezas con alumnos nuevos y ves que se bloquean tienes que irlo llevando de diferentes maneras y no siempre aciertas. A veces lo que le propones no consigue hacerle arrancar. Realmente le tengo más miedo al folio en blanco del alumno…curiosamente a mi folio en blanco no le tengo mucho miedo, quizás por inconsciencia o porque llevas guardando todas las ideas desde hace tanto tiempo que ahora las estás soltando todas de golpe y la cabeza ya no para. Así que cuando tengo el papel en blanco enseguida me pongo a abocetar y casi me tienen que echar el freno los demás. Como dirían en Rocky… la mirada del tigre, el aspirante que sale a comerse el mundo (risas). Bromas aparte, al final los niños son muy verdaderos, son muy agradecidos y da gusto trabajar con ellos.



Ya llevas algunas presentaciones de tu primer trabajo a las espaldas, pero me imagino que resultaría especialmente satisfactorio presentarlo en casa.

Sí, en Noia todo fue genial, no me esperaba que la gente respondiera tan bien. Solamente en la presentación se vendieron cincuenta y pico ejemplares. E incluso después la gente que no pudo asistir me lo fue pidiendo, o me llamaban y escribían mensajes preguntándome por él, porque por aquel entonces el libro aún no estaba en las librerías. Y la verdad es que quedé súper contento, lo que no me esperaba era tanta asistencia de gente, ya venía de alguna firma junto a los compañeros de O Garaxe, pero nunca con tanta gente junta, esa parte me agobió un poco (risas). Pero muy contento después, incluso cuando la gente te va parando y preguntando por curiosidades como… ¿por qué elegiste el nombre de Azazel? Me lo preguntaba alguien que, por otra parte dio un poco en el clavo, ya que en un relato de Asimov, Azazel es un demonio, pero no especialmente malo sino más bien picarón. Disfruto de esos pequeños detalles.

Háblanos un poco de tu proceso creativo. Por lo que sé tienes más gusto por las técnicas tradicionales.

Sí, lo mío con las técnicas tradicionales fue un flechazo, especialmente después de ver el proceso creativo de Kiko da Silva. Obviamente él se mueve a otro nivel, para llegar a eso hay que llevar muchos años en la profesión. A partir de ahí hice muchos intentos de trabajar a modo tradicional.
El proceso básicamente comienza haciendo un guion por escenas, definiendo todas sus acciones y una vez que tienes todas las escenas empiezas ya con un guion más cinematográfico, por decirlo así, viñetas con sus diálogos. A continuación hacemos un esquema de cómo entrarían esas viñetas dentro de las páginas. Yo no soy un dibujante muy suelto, necesito pulir mucho el dibujo, por lo que necesito repetir cincuenta veces las cosas hasta obtener lo que quiero y cuando ya estoy satisfecho con el resultado recurro a la mesa de calco para redibujar por encima de ese lápiz la versión definitiva. Luego lo paso en la mesa de luz al papel de acuarela y ya me meto con los acrílicos y las texturas. En este caso me ayudó mucho el alquil, que es una cola que me sirvió para frenar el trazo del pincel, ayudándome a hacer las texturas de los árboles o las piedras, era algo difícil de controlar, pero luego ya se va cogiendo la técnica adecuada. Y una vez terminado el acrílico ya salto a los personajes, con un rotulador apincelado de tinta se va perfilando. A partir de ahí se escanean las páginas y ya en el ordenador se hace el retoque digital, por ejemplo para las bolitas de las voces, las estrellas en el cielo, de hecho los cielos están hechos aparte, efectos de luz, los bocadillos y textos… era algo que me aportaba más agilidad al trabajar. Y finalmente toca maquetar, imprimir y rezar para que todo quedara bien y no haya ningún fallo. En ese punto conté con la inestimable ayuda de Kiko, porque a mi me faltaba cierta experiencia con eso.


Ahora que ya te has sacado a Curuxa de la cabeza y está en las estanterías de las librerías, cuéntanos en qué otros proyectos estás metido.

Pues el proyecto más inmediato es hacer otro cómic infantil/juvenil de Troglo e Dita, que son aventuras mudas con un hombre (Troglo) y una mujer (Dita) como protagonistas, con dinámica de chistes o gags cómicos, pero también habrá animales y dinosaurios, por ello también esperaba que transmita alún mensaje, con el tratamiento de las mascotas, los inventos. Incluso habrá hueco para algunos chistes de corte amoroso, con los torpes intentos de Troglo por conquistar a su compañera. Y ese digamos que será mi segundo proyecto, que curiosamente fue en realidad mi primer proyecto aquí en la escuela, algo a lo que ya le venía dando vueltas desde hace tiempo, de hecho había llegado a hacer veinte páginas en mi primer año, pero tomé la decisión de rehacerlas. Algunas ya se editaron en el Diario de Pontevedra, y el año pasado también se fueron publicando mensualmente en Sermos Galiza. Más o menos voy por la mitad del proyecto.
Después estoy metido de lleno en el guion del segundo tomo de Curuxa, me gustaría tenerlo para el 2018. Y otra pasión que tengo son las películas de vaqueros, que heredé de mi padre, así que tengo pensado el proyecto de un western, aunque aún no sé cómo hacerlo. Quizás lo enfoque una vez más para un público infantil o quizás me meta ya en juvenil. La idea es hacerlo en clave de humor. Ahí está Lucky Luke, que es un humor más elegante, más tranquilo; personalmente siempre me ha gustado un western más desenfadado, soy más de Trinidad que de John Wayne (risas). Por eso busco un western de humor, con cierto toque de fantasía también, con el tema de los indios, que tiene mucha fantasía que no se está aprovechando, o se afronta de una manera más seria. Esos son más o menos los proyectos en los que ando metido. Tengo una vaga idea de otras cosas de ciencia ficción, pero es pronto para decirlo.

No te lo pregunté antes, pero no sé si con Curuxa habría más peso sobre tus hombros por la salida de tu primer cómic o por parte de los profesores que veían salir el trabajo de su primer alumno.

Como diría Gandalf… ¿A dónde vas insensato?... (risas) Realmente yo era ese insensato que estaba obcecado con hacer su comic lo mejor posible, pero no era consciente de ello para nada. Sabía que estaba compitiendo con mis compañeros, pero tenía que haber alguno que fuera mejor y ese lo iban a publicar, yo solo pensaba en eso. E incluso cuando conseguí la publicación, me planteaba hacerlo lo mejor que pudiera. Estoy segurísimo de que la presión era muchísimo mayor por parte de los profesores, pues al fin y al cabo se tenía que demostrar que de aquí están saliendo autores de cómic. No es algo que me resbalara, ellos veían su escuela, tras tres años de ahí salía su primer cómic y no podía ser un desastre. Supongo que por eso también nos meten tanta caña, es algo que no ves como alumno. A mi Kiko me hacía repetir muchas cosas, él ya tiene un criterio muy profesional para que no salga cualquier cosa. No sé si sería igual para todos los profesores, pero sí para Kiko, que es el director de la escuela y se juega más. Es como un entrenador de fútbol, es la primera cabeza que rueda (risas). También hay que agradecer ese esfuerzo que hacían, que nos machacaban tanto para hacernos mejores, pero yo no tuve esa presión, estábamos tan arropados por profesionales que en todo momento nos iban aconsejando... De hecho una vez finalizada mi estancia en O Garaxe, en un acto de humildad les dije claramente que no quería quedarme de repente solo y cagarla y ahí se ofreció Kiko da Silva a tutorizarme en el proceso y mostrarme el camino, inicialmente había sido Fran Bueno durante el curso. Y así fue saliendo hacia delante. Me sentí muy arropado en todo momento.

¿En ese aspecto cómo ves la labor de la escuela como cantera de futuros autores? ya no me limito solo a nivel autonómico, sino quizás nacional o internacional ¿De hecho, cómo ves el panorama actual?

Pues a nivel gallego yo creo que estamos viviendo un buen momento, tenemos por ejemplo a Fran Bueno trabajando para el mercado americano, Miguel Porto que hace mucho libro ilustrado pero también hizo algún trabajo para el mercado norteamericano, Fernando Iglesias sacó “Impresiones de la isla” con Portela como guionista. Kiko que es un fuera de serie, Miguel Anxo Prado, Emma Ríos, David Rubín… gente hay de sobra y muy buena. Pero para abrirse paso en este mundo tienes que estar… no voy a decir a su altura, porque ellos ya están a otro nivel, pero hay que producir un producto decente y ellos se están esforzando para que los autores que salgan de aquí sean decentes e incluso más que decentes. Los dos chavales que ganaron el premio de fin de carrera del año pasado son brutales, Inés o Daniel Corrada son gente que va a dar mucho que hablar. Lo que pasa es que no todos obtendrán ese premio, pero eso no significa que no sean buenos. Por eso estoy seguro de que cada vez irán saliendo más autores que tendrán una oportunidad. Quizás en diez años podamos estar hablando de una generación Hermética si todo sigue un buen curso. Por eso pienso que la escuela está haciendo una labor muy importante y estoy seguro que de aquí a diez años, de todos los autores gallegos que se hable en el panorama, el ochenta por ciento habrán salido de aquí. Igual que hoy en día se habla de la Escuela Joso, con los años se hablará de los autores que vienen de O Garaxe Hermético.

Ya para terminar ¿algunas palabras para los autores noveles que estén pensando en dar sus primeros pasos en el mundo del cómic?

Mucha gente me pregunta ¿Vale la pena matricularse en O Garaxe Hermético? Esto es como todo, son las ideas de cada uno, no dejes que otros opinen por ti, si tienes la oportunidad y deseas hacerlo pues inténtalo, si tienes la necesidad de contar historias, pues adelante. E incluso si decides meterte, no te quedes solo con lo que te manden hacer los profesores, porque después en el mundo laboral no va a ser solo lo que tú quieras hacer o solo los encargos que te manden, siempre va a haber algo que tenga que surgir de ti. Si tú mismo te impones más metas esos años que tú estés aquí, verás que son mucho más productivos. Tienen que pensar en algo que les lleve más allá. No sé cómo es el cerebro que se toma algunas cosas como una obligación que te imponen tus maestros, incluso aun siendo algo que te gusta, pero no te apetece hacerlo. Pero si tú te planteas que realmente te apetece hacer eso, lo sacarás adelante encontrándole el punto atractivo que necesites. Y que tampoco se queden en los autores que les gustan, que busquen a su vez de dónde beben esos autores y amplíen sus referencias y sus horizontes. Ese sería mi consejo, si de algo vale (risas), no sé si soy el más adecuado para dar consejos.

Pues muchas gracias por tu tiempo Fon y te deseo una larga carrera en el mundo del cómic.

Igualmente agradecido, por este blog que resulta tan importante para dar a conocer a la gente el mundo del cómic.  A veces a nivel profesional se están haciendo cosas que distan mucho de la calidad de lo que hacéis gente como tú, desde blogs, o podcasts, muy entusiasmados y con un amor sincero por este mundo, divulgando para un público no necesariamente especializado la gran variedad que aquí existe.